18.11.10

S&M



A veces, no hay dolor más fuerte que el no causado, el no sentido y el no vivido. 
Entonces, es cuando uno se da cuenta de que lo que hace daño no es el sufrimiento, sino el vacío. 
El hueco de las conversaciones nunca habladas cuando sin esperarlo te viene a la memoria un recuerdo. El espacio sin rellenar de ese beso no dado, que estás seguro que sabe a menta o a fresa o a mango, con una cantidad de saliva justa y respiración acompasada...
A veces, nos damos cuenta de que nos falta ese abrazo, el abrazo que se da antes de dormir.
Sin embargo no lo tenemos y ahogamos nuestras ansias agarrando fuertemente la almohada, que tal vez sea tan fría como el sentimiento que te invade.
Me invade esa soledad, el anhelo de todas las cosas que posiblemente nunca volveré a sentir, el anhelo de esas manos sobre mi cuerpo, sus labios en mi cuello, todas nuestras extremidades unificadas en un  solo cuerpo...
"¿ Cómo hacer para que todo esto desaparezca tan rápido como un susto en el cuerpo ?"

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